Ahora si
Como lo dicta nuestra cultura, todos los mexicanos somos muy machotes ¿verdad?
Si nos gusta una vieja le decimos luego, luego. Si nos gusta otra, también le decimos. Si nos las dán, son putas, si no, también, es más, todas son putas menos mi jefa y mis carnalas y al que no se las den es joto.
Si vamos conduciendo un auto y un cabrón nos dá un cerrón lo alcanzamos y le mentamos su madre. Si la hace de pedo se la hacemos de pedo también. Si hay que darse de trompadas en la calle, se hace y el que no se agarre a chingadazos es joto.
Si estamos con los amigos, tomamos un chingo a ver quién aguanta mas, y el que no, es joto.
Nos colocamos la mano, derecha por lo regular, en la entrepierna en publico con el afán de mostrar virilidad y mostrar que el paquete es grande, fingiendo que la ropa interior nos aprieta y el que no lo hace es joto o lo tiene chico.
De todo esto la muestra más grande del machismo mexicano es tener en nuestro florido vocabulario una amplia gama de albures de distintas intensidades dependiendo del publico a quién es dirigido, que regularmente son hombres también.
Todos albureamos como convención o costumbre, pero, ¿se han fijado que el albur tiene connotación homosexual?
Revisen en sus mentes todos los albures que conocen y lo notaran.
- ¿Viste el pajarito?
- Me cagas cuando te pones cursi.
- Vamos a comprar unas salchichas para la carne asada ¿no?
- Me tuerzo cuando como eso.
- ¿No le vas a poner leche a tu café?
- ¡Chispas! lo olvidé.
- La oficina huele como a pedo ¿no?
- Raro, ayer sacudí muy bién.
Y dicen ustedes, ¿donde esta lo homosexual?
Dicha característica rádica en que estas frases son unicamente usadas entre y para hombres. Nunca se los decimos a una mujer porque es mala educación, pero en nuestro subconciente aceptamos metersela a otro cabrón, que nos la chupe o que nos dé una manita.
¡La verdad somos una pinche bola de jotos!
Yo por eso a los albures no compito porque me ve San Pedro.
Doohh!!!
Si nos gusta una vieja le decimos luego, luego. Si nos gusta otra, también le decimos. Si nos las dán, son putas, si no, también, es más, todas son putas menos mi jefa y mis carnalas y al que no se las den es joto.
Si vamos conduciendo un auto y un cabrón nos dá un cerrón lo alcanzamos y le mentamos su madre. Si la hace de pedo se la hacemos de pedo también. Si hay que darse de trompadas en la calle, se hace y el que no se agarre a chingadazos es joto.
Si estamos con los amigos, tomamos un chingo a ver quién aguanta mas, y el que no, es joto.
Nos colocamos la mano, derecha por lo regular, en la entrepierna en publico con el afán de mostrar virilidad y mostrar que el paquete es grande, fingiendo que la ropa interior nos aprieta y el que no lo hace es joto o lo tiene chico.
De todo esto la muestra más grande del machismo mexicano es tener en nuestro florido vocabulario una amplia gama de albures de distintas intensidades dependiendo del publico a quién es dirigido, que regularmente son hombres también.
Todos albureamos como convención o costumbre, pero, ¿se han fijado que el albur tiene connotación homosexual?
Revisen en sus mentes todos los albures que conocen y lo notaran.
- ¿Viste el pajarito?
- Me cagas cuando te pones cursi.
- Vamos a comprar unas salchichas para la carne asada ¿no?
- Me tuerzo cuando como eso.
- ¿No le vas a poner leche a tu café?
- ¡Chispas! lo olvidé.
- La oficina huele como a pedo ¿no?
- Raro, ayer sacudí muy bién.
Y dicen ustedes, ¿donde esta lo homosexual?
Dicha característica rádica en que estas frases son unicamente usadas entre y para hombres. Nunca se los decimos a una mujer porque es mala educación, pero en nuestro subconciente aceptamos metersela a otro cabrón, que nos la chupe o que nos dé una manita.
¡La verdad somos una pinche bola de jotos!
Yo por eso a los albures no compito porque me ve San Pedro.
Doohh!!!
